jueves, 6 de octubre de 2022

La calabaza o mate, Lagenaria siceraria (Molina) Standl.

La taxonomía le ubica en el orden cucurbitales, familia cucurbitácea, subfamilia cucurbitoideae, tribu benincaseae, género Lagenaria.

Es una planta anual, herbácea, con hábito de crecimiento rastrero e indeterminado, trepadora, con tallo cilíndricos y angulosos cubiertos de pelos.   Los zarcillos bífidos tienen una rama más larga que la otra.

Las flores estaminadas se abren como las pistiladas al atardecer, para cerrarse al mediodía del día siguiente.  En los dos tipos de flores, el color es blanco con los nervios verdosos.   La diversidad en forma y tamaño de los frutos es mayor que en cualquier otra cucurbitácea.   Inmadura tiene la piel verde con el interior blanco y carnoso, que permite comerse como un vegetal.   Cuando madura, la cáscara se endura, utilizándose como recipiente.

No es una planta alimenticia de importancia, pues su sabor es amargo, pero existen cultivares comestibles muy insípidos, que se utiliza su fruto tierno.   

Se reporta adaptada al trópico y subtrópico (Wendy, 1994), en altitudes que alcanzan los 1700 m.s.n.m, en donde se desarrolla de forma silvestre.

Se conoce que la calabaza o mate, Lagenaria siceraria, fue usado por casi todas las culturas precerámicas de Mesoamérica y Sudamérica desde hace unos 13.000 años. (Holm & Crespo, 1981), y es considerada una de las primeras plantas domesticadas en América.

La secuencia del ADN de Lagenaria siceraria en especímenes arqueológicos de Norte y Sur América, comparados con variedades silvestres actualmente existentes en Asia y África, indican al continente asiático como la primera vía de introducción de esta especie hacia América. (David L. Erickson 2.005))

Las diferencias morfológicas y genéticas existentes entre los actuales cultivares de calabaza africanos y asiáticos, permiten sostener la diferencia de dos subespecies, Lagenaria siceraria spp., Siceraria y Lagenaria siceraria spp asiática. (David L. Erickson 2005).  ** Lagenaria siceraria subsp. asiática ( Kobjakova ) Heiser.

Al comparar los cultivares de calabaza africana y americana, se observó diversidad en el color, forma y tamaño de las semillas.   Los especímenes arqueológicos americanos muestran un aumento sustancial en el grosor de la cáscara, asociada a la durabilidad de fruta y una mayor dificultad en su propagación, proporcionando una fuerte evidencia de que los fragmentos de corteza representan plantas domesticadas. 

Las calabazas, Lagenaria siceraria spp asiática, con un exocarpo grueso y durable representaba la posibilidad valiosa y útil en aquella época prehistórica, de disponer de recipientes fuertes y ligeros para transportar y almacenar agua.  

En la Región Andina, en el Ecuador, se encontró un fragmento de cáscara de calabaza, Lagenaria siceraria (Molina) Standl, en el sitio Las Vegas, como primera señal de una primitiva agricultura en un asentamiento humano, que vivió de la caza, la pesca y recolección de frutos en una ocupación hace unos 10.000 AP (Stothert 1.985).

En el Perú, Quebrada Jaguay, fueron descubiertos fragmentos de la corteza de la calabaza, Lagenaria siceraria (Molina) Standl., 8.400 AP. (Daniel H. Sandweiss 1.998). 

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